Yo Soy… el  Creador de mi propia Vida

Por Miguel Angel Sosa Cravioto

 ¡Un descubrimiento milagroso!

Finalmente decidí estudiar la carrera de Psicología con la intención de aprender más acerca de mi mismo. Al ir conociendo a los maestros-psicólogos, experimenté una gran decepción, excepto con el profesor José Luís, quien me alentó a conocerme a mi mismo y a arriesgarme en la aventura de re-inventar mi vida.

¿Qué causó la decepción? Las expectativas de creer que los psicólogos eran seres superiores, excepcionales, dueños de sí mismos, honestos, sinceros, etc., etc. La realidad es que son como cualquier ser humano, llenos de defectos y virtudes como todos. Y tal vez, muy posiblemente con la desventaja de que muchos se ponen la máscara de que en verdad lo saben “todo”.

¿Y entonces, qué hace la Psicología? Lamentablemente, la Psicología moderna intenta dar terapia basada en los estudios que ha hecho de seres artificiales, de hombres-máquina, de autómatas, de darles a las máquinas biológicas humanas una nueva programación, pero sin descubrir que son máquinas biológicas humanas y sin poder salir de ese círculo vicioso de ser máquinas biológicas humanas de reacción automática.

La Psicología moderna estudia “la personalidad”, sin darse cuenta que cada máquina biológica humana tiene mil y una personalidades cambiantes y que cuando los psicólogos intentan conocer a sólo una de las personalidades de una de éstas máquinas, esa personalidad es posible verla pues está atorada, petrificada en esa máquina biológica humana. Esa máquina por circunstancias diversas fijó una de sus personalidades y eso los famosos psicólogos no lo ven como “normal”; y ¡claro que no es normal! Pero ¡¡¡no es normal ninguna de las personalidades!!!

Cuando me di cuenta, a mitad de la carrera de Psicología que en realidad no estaba realmente aprendiendo nada acerca del ser humano real, sino solamente hipótesis contradictorias entre teoría y teoría acerca de esos seres artificiales que somos cuando existimos como máquinas biológicas humanas, entonces me vino a mi memoria un incidente por demás revelador: 

Tenía 15 años cuando me recuerdo caminando alrededor del Ángel de la Independencia en la avenida Paseo de la Reforma en la ciudad de México, Distrito Federal, preguntándome qué fue lo que me hizo tomar la decisión de irme a estudiar la preparatoria a Pachuca, Hidalgo. 

Eran principios de 1969 y los problemas estudiantiles de 1968 me habían hecho perder un año de escuela; por lo que junto con mi amada madre decidimos que me fuera a estudiar a Pachuca la preparatoria en dos años, ya que en la ciudad de México eran de 3 años. De esa manera recuperaría el año perdido.

Me había inscrito feliz en la Preparatoria Universitaria matutina, esperando convivir con dos primos de mi edad y por supuesto… hacer realidad todo lo que habíamos visto en las películas acerca de fiestas, muchachas, diversión, etc. 

Cara fue mi sorpresa cuando al llegar al departamento que me había dejado mi abuelita paterna, supe que mis primos se habían inscrito en la Vocacional Politécnica y por las tardes… lo que implicaba que no nos íbamos a ver y que por lo tanto… ¡estaba soooolo!

Cuando esa noche, antes de tomar el camión que me llevaría a mi primer día de clases en Pachuca, me di cuenta del error de mi decisión, y error en especial pues mi personalidad emocional me pedía seres queridos junto a mi y la situación había quedado en que iba a vivir sooooolo y totalmente bajo mi propio criterio; fue entonces cuando llorando de frustración y sin saber a quién echarle la culpa me pregunté: ¿Quién provocó esto? ¿A quién le debo reclamar? ¿Quién es el responsable de esta situación?

Por supuesto la primera que se me vino a la mente fue mi mamá. Sin embargo ella fue la que me ayudó a convencer a mi papá para que me facilitara y me apoyara en todo.

Entonces el culpable sería mi papá; pero él accedió a todo lo que le pedimos mi mamá y yo, de donde él tampoco era el culpable…. ¿entonces quién?… ni modo que yo mismo… ¡imposible! Me dije. ¡Yo soy inocente! ¿Cómo podría yo ser culpable si ni siquiera sé lo que hago realmente? ¿Cómo podría ser responsable si mis padres no lo son en este caso en particular? ¿Quién es el culpable? Yo preguntaba… al aire… al cielo…. Llorando, pidiendo ayuda… tal vez a Dios…. ¿Ayuda… a Dios?

De repente como un rayo me llegó un pensamiento atronador: ¡Dios! ¡Si! ¡Dios es el culpable! Me han dicho que Él lo sabe todo, que Él es el todopoderoso… luego entonces… ¿Por qué me hizo esto? ¿Por qué me hizo vivir esta crisis? ¿Por qué me dejó solo si sabía que lo que yo quería era convivir intensamente con mis primos? Y entonces ¿Por qué les permite vivir todos sus sufrimientos a los seres humanos? ¿Por qué permite abusos? ¿Por qué tolera miseria, depresión, ansiedad, miedo? 

Ante ese dolor inmenso y esa impotencia ante la más grande duda de mi existencia me hice las más grandes de mis preguntas en ese entonces: ¿Será que no existe Dios? ¿Será que si existe en realidad no es tan poderoso? ¿Será que no sabe lo que está ocurriendo? ¿Será que no se mete en nada de lo que sucede en la Tierra ni en ninguna parte? ¿Cómo puedo responder estas preguntas? 

Como un flash repentino en ese momento me llegó a mi memoria las semanas santas con mi papá y mi mamá. Nos llevaban a visitar 7 iglesias diferentes. Algunas católicas, otras mormonas, otras de los Testigos de Jehová, otras Evangelistas, etc. Y cuando en una de esas ocasiones, una vez que cobré un poco de conciencia de esto, le pregunté a mis padres: ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es el camino correcto? ¿Quién tiene la razón?

Recuerdo el llanto sincero de mi padre al confesarse conmigo y decir: ¡No sé! ¡No lo sé! Por eso te muestro todo lo que conozco, por eso quiero que te entrenes y estudies e investigues para que cuando encuentres las respuestas me enseñes el camino. 

Al seguir dando vueltas en los alrededores del Ángel de la Independencia, esa sinceridad de mi padre en mi adolescencia temprana, me llegó como un golpe demoledor; ¿Entonces mi papá no sabe nada? ¿Cómo es eso posible? ¿Quién me va a demostrar la existencia o no existencia de Dios? ¿Lo voy a tener que hacer solo?

En ese momento tomé la decisión de subirme a uno de los jardines alrededor del Ángel de la Independencia y detrás de un enrejado chaparrito que protegía el césped, empecé a cuestionar a Dios… ¿Cómo puedo saber si existes? ¿Cómo me puedes demostrar que eres todopoderoso? ¿Cómo puedo comprobar que todo lo sabes? ¡NADA! ¡SILENCIO! Y mi frustración, mi enojo, mi desesperación… creciendo al infinito.

En ese momento se me ocurrió una idea genial pero arriesgada. Estaba desesperado por encontrar las respuestas a mis cuestionamientos y en ese momento valía la pena morir por ellas. Era mejor morir sabiendo, que seguir viviendo en la ignorancia.

Fue entonces cuando empecé a gritarle a Dios, con toda la fuerza de mi corazón, con una sinceridad apabullante…llorando de desesperación: ¡Chin… tu má Dios! ¡Chin… tu má Dios! ¡Chin… tu má! ¡Y ahora, muéstrame tu realidad… ¡mándame un automóvil o camión y que brincando la reja chaparra, me mate! ¡Muéstrame que es cierto lo que nos han dicho, que es posible ofenderte y que eso tiene sus consecuencias mortales! ¡Chin… tu má Dios! ¡Chin … tu má mil veces Dios! ¡NADA! ¡SILENCIO!

¿Y Ahora? ¿Por qué no sucede nada? ¿Será que no se ofende ó será que no tiene madre? En ese momento me atacó una risa estruendosa que al mismo tiempo era llanto. Un llanto que salía tanto de mis emociones como de mi intelecto. ¡Vale gorro dije! Creo que tú estás peor que nosotros… ¡Tú ni madre tienes! ¡Tú estás más solo que nosotros!

En ese instante el dolor se incrementó… y empecé a sentir ¡Compasión por Dios! ¡Empecé a sentir una soledad infinita! ¡Empezaba a sentir que nada me sostenía! ¡Que nadie entendía nada! ¡Y mucho menos yo! Me sentí dios en pequeño.

En ese lapso de tiempo, en lugar de volverme ateo, sorprendentemente ¡me volví más religioso! Y me llegaron una serie de ideas y pensamientos: ¡Dios está solo! ¡En el comienzo Él inició TODO, pero ya no puede intervenir en ningún sentido! ¡Eso es lo que lo tiene CRUCIFICADO! ¡Eso es lo que vino Jesús a mostrarnos!  ¡Eso es lo que lo tiene clavado de pies y manos! ¡Él necesita de nuestra ayuda, no nosotros la de Él! ¡Por lo tanto cada quién tiene que volverse responsable de su propia vida y de las consecuencias de ella! ¡Por lo tanto Él nunca ha castigado a nadie ni puede conceder nada! ¡Y si lo sabe todo, es peor, pues no puede hacer nada y tal vez ese sea un sufrimiento indescriptible!

¿Y ahora qué? En ese momento me entró una gran paz, una tranquilidad que jamás había experimentado y al mismo tiempo un sentimiento de poder increíble. Sentí que ahora todo dependía de mí, de lo que yo quisiera hacer con mi vida. Yo era a partir de ese momento: ¡El Inventor de mi Propia Vida! Si decidía sufrir, ¡eso iba a ocurrir! Si decidía ser feliz… ¡Eso iba a ocurrir! ¡Si se me olvidaba todo esto… volvería a ser una simple máquina biológica humana! ¡Una máquina de estímulo y reacción! ¡Y yo ya no quería seguir siendo máquina!

Si la Psicología Actual no conoce verdaderamente lo que es un ser humano real, y su conocimiento se ha basado en el estudio de las máquinas biológicas humanas y principalmente en las disfuncionales, ¿Qué es lo que estudiaría la Psicología Real? ¿Qué sería una Psicología Auténtica?

Sería aquélla que estudiara al hombre Real, aquélla que estudiara la posibilidad de convertirse en hombres Reales, en seres humanos verdaderos.

Y de aquí surgen entonces las siguientes preguntas: 

¿Cómo podemos dejar de ser máquinas biológicas humanas? ¿Qué es lo que sigue después de dejar de ser máquina? ¿Cuál es la diferencia entre una máquina biológica humana y un ser humano Real? ¿Cómo aprender a Despertar y aprender a quedarse despierto?

¡Eso es lo que aprendí a vivir y aprendí a dirigir en la vida de mis estudiantes
e inclusive en la vide de algunos de mis familiares!
Inclusive mi Padre, mi Madre, Una de Mis hermanas,
mis dos hijas, mi esposa y mi suegro!

!Por fin estoy en la posibilidad de hacer accesible una de las Recetas del Despertar Objetivo!
Pero… recuerden la recomendación de Gurdjieff:

¡No creas nada, hasta que no lo hayas verificado!

¡Te invito a verificar cómo Despertar paso a paso!
iniciando con nuestras pláticas introductorias
los martes de 8 a 9:30 PM (Hora de la ciudad de México), por Zoom:

Exploradores Del Mundo Interior le está invitando a una reunión de Zoom programada.

Tema: Sala de reuniones personales de Exploradores Del Mundo Interior

Unirse a la reunión Zoom
https://zoom.us/j/6064088638

ID de reunión: 606 408 8638

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Encuentre su número local: https://zoom.us/u/aplHJYE88

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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